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VIH: Concientizando a los hispanos


Marina Gil | 10/5/2011, 3:24 p.m.
VIH: Concientizando a los hispanos

Laura

Nicolás

Houston.- A ella la llamaremos Laura para proteger su identidad. Aguantó un año con diferentes malestares hasta que acudió a un médico que le dio una noticia que jamás hubiera esperado escuchar: estaba infectada con el virus del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). Según dice, fue su esposo (su única pareja) con quien estuvo casada por 32 años el que la contagió.

“Es algo que yo no hubiera imaginado nunca, no lo asimilaba. Me preguntaba: ¿Por qué a mí? pensaba que se habían equivocado”, relató.

Esa duda la llevó en un principio a realizarse varias pruebas más en diferentes ferias de salud, con la esperanza que en alguna de ellas el resultado fuera otro.

El caso de Laura sigue siendo común. Por miedo, por desconocimiento, por pena o porque no le toman importancia, muchas personas de la comunidad hispana evaden hacerse la prueba del VIH y cuando lo hacen, es porque ya tienen síntomas de enfermedad avanzada, según información de organizaciones que ayudan a estos pacientes y del Departamento de Salud de la Ciudad de Houston.

A Laura la diagnosticaron con el virus ya muy avanzado en el 2009, tenía mucho tiempo con problemas de piel reseca, comezón, ardor y mucha ansiedad.

“También tenía una gripa y una tos que nunca se me quitaban. Siempre tomaba medicamentos, pero no me sentía bien, eso iba avanzando, era peor y peor, tenía diarrea que no se me quitaba y mi pelo se me estaba cayendo”, explicó.

En una de las clínicas del Condado de Harris la mandaron de urgencia al hospital Lindon B. Johnson, donde le dieron la noticia.

“En ese momento piensas que te vas a morir, no sabes ni qué hacer. Quisiera no ser uno a quien le están diciendo eso”, recordó.

También, dice, fue difícil el momento en que se lo comunicó a su familia. Sus siete hijos la entendieron y la apoyaron, pero su esposo nunca aceptó ser él quien le transmitió el virus.

La culpó a ella de haberlo engañado, la abandonó y se negó a aceptar que él tuviera la enfermedad.

Laura desconoce si él, su pareja de más de tres décadas, ha contagiado a alguien más.

La paciencia de Nicolás

Nicolás se enteró hace unos meses de que estaba infectado con VIH, pero su actitud ante la vida ha sido muy distinta a la de la mayoría de los pacientes. Él dice sentirse tranquilo y que ahora sabe darle el verdadero valor a cada cosa.

“Antes me preocupaba mucho por complacer a las demás personas, me estresaba por detalles pequeños; pero ahora tengo encima problemas muy grandes que necesito resolver como una posible deportación, así es que honestamente, no me puedo poner a deprimirme por la enfermedad”, mencionó.

Nicolás acaba de cumplir 21 años y aunque confesó no haber tenido muchas parejas, no sabe quién lo contagió.

“Esta enfermedad tiene una ventana de 90 días para cuando empiezas a tener síntomas, pero yo no me pongo a pensar en eso, no le echo la culpa a nadie”. A este joven lo diagnosticaron cuando ya tenía varios meses enfermo, y fue en la cárcel de inmigración donde su estado de salud empeoró. Allí le dieron la noticia.