Un indocumentado se balancea...
José Luis Castillo | 10/31/2011, 9:32 a.m.
... en una actual telaraña política que bajo los escombros de un sistema migratorio iluso y mal dirigido está pagando las consecuencias de uno de los actos más difíciles que haya podido tomar en su vida: vivir en la sombra.
Y nos referimos a los que están sin papeles y que no han cometido un delito grave; el padre que busca el pan de cada día y no participa en política porque no tiene ni voz ni voto. Nos referimos a la madre que quizás sola está sacando a su hijo adelante y lo esté llevando por el sendero del bien para que sea un profesional destacado.
También al l indocumentado que sólo, en una cultura ajena, no tiene otra que zanjar su propio destino lejos de los amigos, del familiar, del seno de un hogar y de la tierra que lo vio nacer, que fue testigo de su crecimiento y que, tristemente, también abandonó.
Hablamos del estudiante indocumentado que a pesar de haber crecido en este suelo y sentirse estadounidense, no lo es, y aunque curse una carrera universitaria irá a parar, sin ninguna duda, al rincón de los desocupados porque no podrá ejercer ni trabajar en este país debido a su situación migratoria.
¿Quién no conoce a un indocumentado? ¿Quizás a dos, a tres, tal vez a cuatro... a diez?
Lo que muchos ignoramos son los problemas que enfrentan esas personas cuando no cuentan en una democracia donde un porcentaje de sus ciudadanos quiere y hace cumplir la ley y el otro lucha desesperadamente por querer cambiar las legislaciones, ajustándolas con su realidad.
Hasta ahora no están definidas las bases para saber qué hacer con los supuestos 11 millones de indocumentados que siguen en la sombra. Lo que sí sabemos es que son perseguidos. De eso no hay duda.
La semana pasada se dieron a conocer cifras actuales sobre el número de deportados en el año fiscal que acaba de concluir. Cerca de 400,000 personas.
Un nuevo record.
¿Y el impacto económico? ¿Y las familias separadas?
Aquí cabe analizar el número de deportaciones, una cifra que ha sido y será la meta de las autoridades migratorias porque si no lo llevan a cabo, se acaban los fondos que el Congreso determinó en su momento dado.
Son 400 mil y no hay vuelta que darle. El próximo año será el mismo número o quizás más. Téngalo por seguro. A las agencias federales encargadas no les importa si es que en una redada que estaba dirigida a detener a posibles indocumentados con antecedentes penales se encontraba también la madre de tres niños en edad escolar o el padre que llegaba de una larga jornada laboral sin ninguna clase de récord criminal. En política le llaman daño colateral. Mientras tanto, lo único que queda es esperar a que a esta encrucijada política - que tiene atado de manos a los que desean que se establezca una reforma política - llegue esa estela que alumbre a los que se encuentran en el lúgubre túnel oscuro de la inmigración indocumentada. Así como van las cosas, todo parece indicar que deberán esperar muchos años más para ver esa luz de esperanza.
Por El Editor
twitter: @jcastillocas
















