El reto de una clavadista
Gustavo Borges -EFE | 9/6/2011, 5:14 p.m.
México.- La mexicana Paola Espinosa, campeona mundial de saltos, reconoce que a los 25 años necesita más tiempo para recuperarse, suele sufrir dolores musculares y es menos elástica, pero confía en la maestría acumulada en casi veinte años de dedicación a este exigente deporte y por eso retará a las favoritas clavadistas chinas en los Mundiales de Natación de Shanghái del 16 al 31 de julio.
“En este deporte es difícil sobrevivir después de los 22 años, por eso los adolescentes chinos llegan, ganan sus títulos olímpicos y mundiales y se van enseguida. A los 25 me canso más y es normal, pero estoy mejor que cuando gané el título en Roma. Entonces regresaba de un padecimiento de varicela y ahora me recuperé de una dolencia en la espalda y ando en buena forma”, explica a Efe la deportista.
Hace un par de años, en el último mundial, Paola sintió una sensación inusual de bienestar al entrar al agua cálida de la piscina. Había ejecutado con maestría su salto de tres y media vueltas inversa que sólo han hecho tres mujeres en la historia y a partir de ahí se encaminó al título de la plataforma de 10 metros.
Fue en la tercera ronda de los Mundiales de Natación de Roma. Paola había empezado en octavo lugar, después pasó al tercero y entonces acudió a su mejor arma, las tres y media vueltas inversa que le dieron una calificación de 91.80, aunque uno de los jueces la otorgó un “perfecto”, un 10.
La amenaza china
Un par de temporadas después, su reto es duro porque defenderá la corona en la casa de las portentosas saltadoras chinas, en Shanghái. “Va a estar mucho más difícil este Mundial, pero confío en el trabajo con mi entrenadora Ma Jin y espero sacar la experiencia en cada clavado”, sostiene.
La campeona olímpica Chen Roulin y su compatriota Hu Yadan, quienes se repartieron todos los títulos en la Serie Mundial de este año, serán las principales rivales de la mexicana. Poseen un elevado nivel y tendrán todo a favor en Shanghái, donde estarán otras figuras como las canadienses Roseline Filion y Meaghan Benfeito y la australiana Melissa Wu.
“Son niñas que tiran bien, pero el grado de dificultad de nuestros repertorios es igual; estoy tranquila, sin presión porque ya hice clavados perfectos en un Mundial y quiero volverlos a hacer, aunque esa meta no es una piedra en mi mochila”, señala.
Espinosa podría tener ventaja en el circuito si su salto de tres y media vueltas inversa no hubiera sido castigado por los jueces de la Federación Internacional. Antes le daban 3,4 de grado de dificultad y ahora lo han bajado a 3,3, a pesar de que es una ejecución con riesgos físicos y una prueba de ello es que sólo lo han ejecutado tres mujeres.
“Sólo lo hemos hecho tres mujeres, yo, la estadounidense Laura Wilkinson y la medallista olímpica canadiense Emilie Heymans. Es un clavado duro, pero la Federación Internacional lo califica como un salto cualquiera. No creo que sea nada contra mí que le hayan bajado una décima, pero me perjudica mucho y nadie ha explicado la razón del cambio”, lamenta la mexicana nacida en el estado de Baja California.











