El lado triste de Houston
Milagros Durán | 4/5/2012, 11:39 a.m.
Houston.- Son las 5:45 de la mañana y todavía no amanece en Houston. Cuando recorro las calles, todo está oscuro, solamente las luces de los autos alumbran un poco con sus destellos a una ciudad que todavía duerme. Solo unos pocos madrugadores vamos conduciendo por la autopista del 59, rumbo al centro.
Y luego de un rápido recorrido, por calles y autopistas bastante despejadas, llegamos a la estación del Departamento de Policía de Houston (HPD, en inglés) en South Central, donde todos los oficiales reunidos van armados con su vaso de café en las manos, listos para iniciar el operativo de “despertar” a los desamparados que duermen en calles y avenidas de esa zona.
Es un mundo subterráneo donde hombres y mujeres viven sumergidos en las profundidades de la tristeza. Los bolsillos llenos de derrotas, con la vida vacía de afectos y demasiado llena de tragedias personales.
Se les llama indigentes o desamparados (“homeless”, en inglés), llenos de carencias de todo tipo, económicas, afectivas e intelectuales. La mayoría tiene problemas mentales. Hicimos el tempranero recorrido por la ciudad con los oficiales A. Huff y Joe Sánchez.
“Nosotros tenemos la obligación de despertarlos a las 7 de la mañana porque la ley dice que pueden dormir entre 11 de la noche y hasta las 7 de la mañana, pero de esa hora en adelante, si siguen durmiendo, están infringiendo la ley”, nos cuenta Sánchez.
La policía no los arresta, prefieren darles ayuda, informándoles de los servicios de salud, y otros, a los que pueden acceder. El propósito es que salgan de esa vida que llevan.
Según Sánchez, el HPD comenzó este programa para ayudar a los indigentes en 2006, porque los vecinos, o dueños de propiedades, comenzaron a quejarse que dejaban basura y a veces ocasionaban peleas entre ellos.
“Y nuestra respuesta fue ayudarlos en vez de arrestarlos. Y desde entonces cada mes hacemos esta actividad. En la estación de South Central somos 9 policías”, destaca Sánchez.
La ciudad de Houston tienen una División de Salud Mental (Mental Health Unit), con personas especializadas que se dedican todos los días a esa labor. Sánchez asegura que sí se han visto resultados y se ha ayudado a mucha gente y cuando hay personas con crisis, ellos actúan y “si es necesario los llevan al Hospital Ben Taub”.
La “Magnificat House”
En la calle Congress del centro está ublicada la “Magnificat House”, una organización sin fines de lucro, de inspiración católica, fundada en 1968 para dar de comer a los indigentes que recibe fondos del gobierno para cumplir con esta misión. Cuando cae la tarde, comienzan a llegar los indigentes, a sus alrededores, por allí deambulan y consiguen drogas. Es una constante, la mayoría consume algún tipo de drogas, una adicción que muchas veces es causa de su condición.
Todas las noches, a las puertas de “Magnificat House”, se acuestan decenas de desamparados, allí amanecen, en la calle, hasta que la policía los despierta al día siguiente.
Daniel Retana es un joven de 22 años que con otros trabajadores se dedica a recoger los desperdicios que encuentra en el centro, específicamente en el área que pertenece al llamado East End Management District.










