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El regreso del escarabajo

Fernando A. Marqués | 4/9/2012, 3:19 p.m.
El regreso del escarabajo
Desarrollado sobre la plataforma del Golf, el Beetle hereda sus cualidades ágiles y de resistencia y admite muchísima potencia motriz | FOTO: CORTESÍA VOLKSWAGEN

Houston.- Sus diseñadores dicen que es el nuevo original, un retorno al modelo que fue el origen de Volkswagen. Desde entonces se han vendido 22.5 millones de unidades en todo el mundo, una cifra que hace que sea uno de los tres automóviles de más éxito de la historia.

El mayor ancho y la menor altura mejoran el aspecto general del coche. Aumenta el músculo visual y la silueta es más cercana a la del deportivo.

El aumento de las proporciones lleva a un espacio interior mayor y más confortable para cuatro adultos, su capacidad homologada, con un maletero que ahora es de 310 litros, 96 litros más que el anterior.

Tamaños

Las diferencias en el tamaño son apreciables al primer golpe de vista y muy notables si al lado se coloca el de anterior generación, pero también en el diseño. Sin embargo si se coloca al lado el original se perciben muchas similitudes.

El nuevo ‘Beetle’ fue trabajado sobre el ADN original para reinventar el icono de Volkswagen y el resultado es el de una silueta que es comparable a la de un Porsche 911. En el interior destaca el salpicadero, del mismo color de la carrocería, y una guantera como la original en el panel frontal del tablero de a bordo. El color de la carrocería también está presente en el volante de tres radios.

Potencia

No se espera en este coche una suspensión como la elegida. Es firme y admite una conducción exigente, toda la que pueda dar el motor básico de esta versión. El ajuste del sistema hace que el coche tenga un comportamiento neutro y disposición rápida a obedecer las órdenes de dirección. El motor es muy agradable, apenas transmite vibraciones y el ruido es escaso.

En la calle

Las sorpresas en la conducción del Beetle aparecen cuando enfrentamos el coche al tráfico urbano diario, exigimos rapidez en carretera y sometemos al chasis a las tensiones de la conducción deportiva en montaña.

En ciudad es suave y ágil, con una buena visibilidad en todas las direcciones.

Para perfeccionar estas cualidades sólo le haría falta una caja de doble embrague DSG para

automatizar los cambios.

En carretera no deja de sorprender la agilidad con la que se desenvuelve y la postura general del coche cuando se fuerza en los apoyos. El ajuste de la suspensión favorece estas exigencias. El comportamiento general del coche produce mucha confianza al conductor y agrado de utilización. /EFE

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