La lucha continúa
Marina Gil | 4/12/2012, 3:27 p.m.
Houston.- Dolores Huerta es fundadora, al igual que Chávez, del movimiento agrícola hispano más importante de los últimos tiempos. Según dice, el primer paso para iniciar la lucha fue convencer a los trabajadores del campo a que se manifestaran en contra de los abusos que recibían.
“La Unión de Campesinos comenzó en 1962 pero fue una lucha que duró años. Cuando nosotros empezamos hacíamos juntas con las personas en sus hogares, para hacerles entender que ellos tenían el poder de cambiar las cosas y que si ellos no ponían de su parte, los cambios nunca iban a suceder, que tenían que sacrificar parte de su tiempo y su vida para lograrlo”, recordó Huerta en entrevista con Semana News.
“En ese tiempo en los campos no había escusados, no había agua para que tomaran cuando andaban en pleno sol, a la gente la trataban como si fueran bestias”, agregó.
La organización comenzó en Delano, California, y de allí se extendió hasta convertirse en una lucha nacional. Huerta recordó que los trabajadores estaban dispuestos a participar en grandes marchas y en actividades que involucraron a toda la sociedad estadounidense como el boicot de la uva en 1965 y de otros productos como la lechuga más adelante.
“17 millones de personas en Estados Unidos dejaron de comer uva. Ese boicot se extendió hasta Europa y obligaba a que se bajara el precio de la uva a tal punto que los patrones tenían que negociar contratos con los trabajadores. Así fue cómo logramos éxito”, relató con voz emocionada.
Huerta describió a Chávez como una persona convencida de su lucha que sirvió de ejemplo para el surgimiento de otros líderes comprometidos como Arturo Rodríguez, actual presidente de la Unión de Trabajadores Agrícolas, o Eliseo Medina, tesorero de la Unión Internacional de Trabajadores de Limpieza (SEIU,
por sus siglas en inglés) quienes participaron con Chávez siendo muy jóvenes.
Activismo en la sangre
María Jiménez es una reconocida líder comunitaria en el área de Houston al frente de la organización América para Todos y ha dedicado 47 años de su vida a las causas de la comunidad hispana.
Su primer encuentro práctico con esta labor fue en 1965 al unirse a las movilizaciones encabezadas por Chávez aunque su inspiración en el activismo le viene de herencia familiar.
Tenía 15 años cuando en la iglesia a donde asistía, Inmaculado Corazón de María en el área de Magnolia, el sacerdote les solicitó apoyar a los trabajadores agrícolas que en ese tiempo luchaban en contra de las injusticias.
“Ellos estaban en huelga y nos pedían que los apoyáramos con víveres para sostener su causa. Fue tan grande el movimiento que de Houston se conformó un grupo que marchó hacia Austin ( yo no fui por mi edad). Habían caminado 500 millas y estaban más de 10,000 gentes de todo el estado, apoyando”, expresó.
Jiménez recordó cómo esas luchas obligaron a los patrones a negociar con los trabajadores y cambiar así el curso de la historia.
Sus encuentros con Chávez










