¿Su voto cuenta?
José Luis Castillo | 4/23/2012, 9:04 a.m.
Tanto el Partido Republicano como el Demócrata han iniciado de forma categórica una campaña mediática para cortejar a los hispanos de cara a las elecciones generalas de noviembre.
Y con ello, empieza también la serie de promesas que quizás nunca lleguen a materializarse, pero como son “digeribles” y encantan al oído, convencen al elector a creer en cierto candidato o plataforma política.
Esta semana, los republicanos anunciaron la contratación de directores de campaña para que los ayuden a capturar el voto hispano en seis estados claves.
La misión de esos directores estatales será presentar un mensaje en inglés y en español a las comunidades hispanas a través de sus dirigentes y las redes sociales para captar la mayor cantidad posible de votantes.
Claro, pondrán énfasis en el impacto que han tenido las políticas económicas del presidente Barack Obama y resaltarán lo que ellos creen son los puntos más flacos de esta administración. Uno de ellos, el más importante, es el índice de desempleo de la población hispana, que es mayor al del promedio general. Y claro, como no hay trabajo y la economía aprieta, resulta ser la mejor forma de opacar al contrincante.
Los demócratas no se quedan atrás. El equipo de campaña para la reelección de Obama lanzó una ofensiva bautizada “Latinos por Obama”, con una serie de nuevos anuncios en español para la televisión.
El enfoque es contrario al de los republicanos. Obama quiere involucrar a las comunidades hispanas en la elección, mediante el registro de votantes, la movilización de voluntarios y el sufragio, siempre con cautela y tratando de no mencionar, por ejemplo, el actual costo de la gasolina, que podría mellar en su intento por cautivar a los latinos.
También le echará la culpa directa a los republicanos sobre el proyecto de reforma migratoria, de eso no hay duda.
Los demócratas quieren repetir el plato de las elecciones pasadas cuando obtuvieron el 67% del voto latino frente a su rival republicano John McCain.
Ya son más de 20 millones de hispanos inscritos en el registro electoral, una cifra nada despreciable. Pero aquí lo que hay que buscar es que los latinos salgan a votar y derrumben de una vez por todas el bajo porcentaje de participación electoral.
El voto cuenta, sí, pero el del ciudadano que participa, de aquel que hace valer su voz a través del sufragio. Porque así como ahora el voto latino cuenta, otra vez, también debe prevalecer el poder de elección que tenemos y no dejar que nos echen el cuento de que hay que olvidar lo que un candidato dijo o que el otro no hizo, todo por sumar en las elecciones. Es la única manera de hacerse respetar.
Por El Editor
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