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No pasa nada


José Luis Castillo | 4/30/2012, 1:19 p.m.
No pasa nada

La visita del presidente de México, Felipe Calderón, a EE.UU. (y especialmente a Houston) fue programada para impulsar los lazos comerciales entre ambas naciones.

Se dijo también que el mandatario buscaría “impulsar el diálogo con actores políticos claves” a nivel federal y estatal.

Pero en nuestra ciudad se encontró con un grupo de activistas que exigen, entre otras cosas, la renuncia del actual Cónsul General de ese país en Houston, Luis Malpica y Delamadrid por no llevar a cabo una tarea administrativa eficiente.

Lo que más resalta, a nuestro entender, tiene que ver con la Ley de Migración de México que a un año de promulgada no ha dado frutos ya que los centroamericanos que transitan por ese territorio siguen enfrentando el peligro de ser víctimas de delitos y de violaciones a sus derechos humanos.

El Centro de Recursos para Centroamericanos (CRECEN), encabezado por su director ejecutivo, Teodoro Aguiluz, ha puesto la llaga en una herida que no cicatriza porque no existe la voluntad para curarla.

En una carta firmada por varias organizaciones de Houston, se le pide a Calderón que ponga atención al tema antes de su salida como gobernante.

CRECEN representa a los cientos de miles de centroamericanos que han perdido la vida en México hacia su destino final, que era llegar a EE.UU. y buscar una vida mejor.

Las demandas de que los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) siguen persiguiendo a los indocumentados mientras nadie se encarga de los delincuentes que los asaltan, violan, secuestran y asesinan, es una deuda moral enorme que los mexicanos deben saldar.

En los más de 10 meses de vigencia de la Ley de Migración, los funcionarios del INM la han aplicado con discrecionalidad, de acuerdo a las denuncias de organismos internacionales.

Y aunque Calderón no tenga tiempo para encargarse del asunto, la iniciativa de grupos cívicos en EE.UU. para recordarle a las autoridades mexicanas de que “no pasada nada” con la Ley de Migración, es de aplaudir.

Cuando se exige que se respeten los derechos humanos de los mexicanos en EE.UU., o de que existe una cacería en contra de los indocumentados y de que ahora la migración desde México a EE.UU. es cosa del pasado, se debe analizar también lo que pasa en su territorio.

El crimen organizado no sólo se encarga de la comercialización de drogas y muertes a civiles y autoridades por no haberles hecho caso. También trafican con el ser humano, en este caso extranjeros centroamericanos y los despojan de todas sus pertenecias, los violan, los extorsionan y los matan.

Es un calvario que debe tener toda la atención para que el clamor de miles de familias que han perdido a sus integrantes no quede en el olvido.

Por El Editor

jcastillo@semananews.com

Twitter @jcastillocas