El equipo olímpico es una muestra de diversidad
María Peña | 8/3/2012, 4:28 p.m.
Washington.- Más de una treintena de extranjeros o sus descendientes figuran en el equipo que representa a EE.UU. en los Juegos Olímpicos de Londres, y todos son ejemplo vivo de los beneficios que, pese a la ola xenofóbica en algunos sectores, aportan a su país adoptivo. La presencia de numerosos apellidos hispanos en el equipo olímpico estadounidense refleja no sólo los inmensos cambios demográficos en EE.UU. en las últimas décadas, sino también el tesón de estos atletas por superar adversidades y alcanzar el Sueño Americano.
Integrados a la sociedad estadounidenses, su ejemplo debería servir de argumento contra quienes desde el Congreso o centros de estudios conservadores se empeñan en desvirtuar las aportaciones de los inmigrantes en Estados Unidos, sean o no indocumentados.
Historias
Leo Manzano, corredor mexicano e hijo de un trabajador migrante indocumentado, es solo uno de los casos. Demostró interés por el deporte desde muy pequeño y al cursar la secundaria en Marble Falls (Texas) cosechó numerosos triunfos, incluidos nueve campeonatos estatales. Este año se ganó su puesto para acudir a Londres, tras imponerse en una carrera de 1500 metros.
También está la boxeadora de peso mosca Marlen Esparza, hija de inmigrantes mexicanos, quien fue la primera mujer en calificar para los Juegos Olímpicos en el primer año en que se admitió el boxeo femenino como deporte.
Mientras, el gimnasta cubano-americano de Homestead (Florida), Danell Leyva, quien emigró de Cuba a EE.UU. junto con su madre cuando apenas tenía tres años, también busca hacerse con una medalla compitiendo en las barras.
Ausente que se destaca
Henry Cejudo no logró cualificar este año para el equipo olímpico que representa a EE.UU. en Londres pero su historia merece mención, ya que, a juzgar por sus seguidores en internet, su trayectoria ha dejado huella dentro y fuera de la lona.
Con apenas 21 años, Cejudo se convirtió en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 en el atleta más joven en ganar una medalla de oro en lucha libre en la categoría de 55 kilos. Hijo de inmigrantes indocumentados mexicanos y el más joven de seis hermanos, Cejudo creció entre la pobreza y sin la ayuda de su padre, en algunos de los barrios más marginados en ciudades como Los Ángeles, Las Cruces (Nuevo México) y Phoenix (Arizona).
La inclusión de atletas extranjeros en el equipo olímpico de EE.UU., da otro buen ejemplo a los grupos que siguen alimentando la xenofobia, quienes harían bien en seguir el ejemplo de buena parte del empresariado y fomentar soluciones prácticas al problema de la inmigración ilegal.
Cejudo no tendrá oportunidad de colgarse medallas en 2012 pero sí ha atraído la atención de la empresa Coca Cola, que lo ha incluido junto a Esparza en una extensa campaña publicitaria que lleva el lema Luchando Juntos, que busca celebrar a los atletas hispanos y el Sueño Americano, en paralelo a los Juegos de Londres.
Desde hace décadas, el sector privado ha reconocido la importancia de los inmigra tes en el tejido social y económico de Estados Unidos. /EFE













