Los Campos Elíseos: la avenida más hermosa del mundo
Marta R. Pascual | 8/3/2012, 4:51 p.m.
Houston.- Los Campos Elíseos una de las zonas de compras y turismo más importantes de Europa son también apreciados por los propios parisinos, que los han invadido en varias ocasiones como escenario para festejar una diversidad de eventos.
Así, año tras año ponen punto final al Tour de Francia, además de recibir las celebraciones de Nochevieja y de triunfos deportivos, como sucedió tras la victoria de Francia contra Brasil en el Mundial de fútbol de 1998.
Asimismo, son el lugar predilecto para la conmemoración de los actos nacionales. Allí dieron su primer saludo como jefes de Estado recién investidos François Hollande y Nicolas Sarcozy y tienen lugar los desfiles militares del 14 de julio.
Esta avenida fue además testigo de importantes hitos históricos, como la entrada del ejército francés tras la liberación de la ciudad al final de la Segunda Guerra Mundial.
Despegue
Los Campos Elíseos aportaron vida festiva a París con la puesta en escena de funciones en el Circo de Verano o el Palais de Glaces, ocupado hoy en día por el teatro del Rond-Point.
Tras la renovación urbana, los Campos se convirtieron en un lugar de moda para las damas de la burguesía, que se paseaban en calesa hacia el cercano bosque de Boulogne.
Esta zona irrumpió en los años 30 en la cúspide del lujo, flanqueada de tiendas, automóviles y espectáculos de cines y teatro, un apogeo que fue in crescendo.
Ante el avance descontrolado del comercio, las autoridades sometieron a la avenida a una última operación de lifting con la creación de un estacionamiento subterráneo y la cesión del espacio libre a los peatones, para recuperar el espíritu original de alameda de paseo, al tiempo que la actividad comercial seguía vibrando.
La avenida más hermosa del mundo no se rinde y bajo el abrigo de proposiciones de corte comercial y cultural lucha por continuar iluminando diariamente la Ciudad de la Luz.
Compras y lujos
Esta avenida es una auténtica meca del consumo, hay tiendas abiertas hasta medianoche, de lunes a domingo. En ellas se exhiben no sólo ropa, cosméticos y perfumes, sino que también hay bancos, restaurantes, concesionarios de coches, hoteles y cines.
Este enfoque está presente también en la restauración, pues heladerías, restaurantes y hoteles de distinta fachada se mezclan unos con otros a pocos metros. La avenida se ha popularizado y ya no es como antes, cuando sólo se veía gente elegante.
De hecho, el lujo más auténtico ha preferido desplazarse e instalarse en las calles adjuntas, como la Avenida Montaigne y Faubourg Saint Honoré, cerca de la residencia del Presidente de Francia.














