Edúquese y vote
José Luis Castillo | 8/8/2012, 2:55 p.m.
Los políticos saben convencer a la ciudadanía prometiendo lo que el oído quiere escuchar: mayor reinserción social, oportunidades educativas, menos recortes al sector salud o en todo caso menor incremento de impuestos, mayores remuneraciones para la clase trabajadora, etcétera.
En suma, dicen de todo para hacernos creer que algo hace falta o que no lo hace. O que se incluyan mejoras donde el funcionario de turno ha fallado. Ellos, los políticos, lo saben muy bien y, claro, aunque no todos caen en el juego, logran su cometido, que votemos por ellos, que los elijamos y que nos representen. Es así de simple. Cuando ya los hemos llevado al podio del legislativo y no cumplen, entonces aplicamos de diferentes formas lo que el celebre actor Groucho Marx encajó en una frase que cae como anillo al dedo: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.
En escasos tres meses se llevarán a cabo las elecciones generales donde está en juego no sólo la presidencia de este país sino también los curules de muchos congresistas estatales y funcionarios condales y municipales.
La razón de ser de unos comicios es respetar la voluntad del pueblo a través de su voto, sea cual fuera, gane quien gane. Pero es deber también de los electores conocer las propuestas de cada uno de los candidatos porque el que tiene el derecho a votar representa, en el caso de la población hispana, a muchos que no tienen esa misma suerte.
Pero también es responsabilidad saber definirse políticamente y no votar por votar. Si aquel candidato o aquel partido promete menos impuestos y dice que hay que gastar menos en burocracia o si se alinea con el sustento de la pena de muerte o en todo caso con el aborto, debe saberlo.
Hay que considerar la posibilidad de por ejemplo visitar a los candidatos y cuestionar inquietudes y rebuscar, por qué no, sus fondos fiscales y saber de dónde provienen, quiénes son sus principales donantes para saber a quién ese político tendrá que devolverle favores.
Es así. La función de las campañas políticas es obtener el dinero que se necesita para financiarse gracias a los más acaudalados y buscar también el voto de los que menos tienen para “protegerlos” a los dos.
No hay excusas para no hacerlo. Edúquese, falta poco tiempo. Cuestione, juzgue, saque sus propias conclusiones, pero hágalo. No se quede cruzado de brazos mientras otros deciden por usted. Muy pronto, en pocos años, sus hijos formarán parte de la mayoría en este estado. No hay que esperar que ellos decidan entonces, es mejor enseñarles que la vida cívica es parte del patrimonio hispano. Hay que empezar ya.
Por El Editor
Twitter: jcastillocas
















