Guatemala sigue celebrando
Laura M. Gómez y agencias | 8/8/2012, 1:34 p.m.
Houston.- Guatemala continúa festejando la primera medalla olímpica en su historia, gracias a Erick Barrondo, un marchador de 21 años que se llevó una presea de plata.
Ahora habrá un día festivo llamado “Erick Barrondo” en honor a él y por su triunfo en Londres 2012, anunciaron algunos los legisladores del país centroamericano.
El guatemalteco se clasificó de segundo en la prueba de 20 kilómetros, por detrás del chino Ding Chen, vencedor con un tiempo de 1h18:46, nuevo récord olímpico.
Barrondo atacó en el penúltimo kilómetro para dejar atrás al defensor del título, el ruso Valery Borchin, y al chino Zhen Wang, con los que formaba el trío perseguidor de Chen.
Décimo el año pasado en el Mundial de Daegu, Barrondo asomó la cabeza entre la élite mundial al proclamarse después campeón panamericano.
Desde entonces ha mejorado su récord personal en más de dos minutos y medio para dejarlo en 1h18:25, casi la misma marca que le ha permitido estampar un hito histórico en el deporte guatemalteco.
Sacrificios
El campeón panamericano nunca dudó de sus capacidades, tanto así que logró reunir el poco dinero que tenía para comprar un televisor para que sus padres lo vieran ganar.
Es originario de San Cristóbal Alta Verapaz, un sitio pobre con clima frío pero que con todas las barreras en su camino lo han hecho más fuerte y determinado a salir adelante.
Una vez realizada la gran hazaña, Barrondo quiso aconsejar a los jóvenes de su país que está plagado de violencia, pidiéndoles que se enfoquen en un deporte para mejorar no solo su vida si no también su país y decir no a la delincuencia.
El deportista se vio notablemente emocionado cuando subió al pódium de los triunfadores, le agradeció a Dios, a su familia y a su entrenador.
Sin embargo, su aventura en Londres 2012 aún no ha terminado. Una vez más estará en la mira no solo de su natal país, si no del mundo, el 11 de agosto, cuando participará en la prueba de los 50 kilómetros. Todos, especialmente sus coterráneos, están a la espera de si el decorado atleta puede sumar otra felicidad a su nación.













