Costa Rica: Destino único para la pesca
Hernán Gabriel D. | 2/2/2012, 3:51 p.m.
Houston.- Miles de aficionados a la pesca deportiva incluyen cada vez más a Costa Rica en sus planes de viaje, entre otras cosas porque sus aguas tropicales rebosan de las especies más buscadas en este deporte. Pez vela, Marlin, Macarel, Dorado y Atún.
Estas son sólo algunas de las capturas que ponen a prueba la destreza de los deportistas por su variedad de tamaño y requerimientos de técnica de pesca, pues a veces se encuentra en las profundas aguas de alta mar y otras entre las rocas en las orillas de las costas. La razón de esta riqueza marina es sencilla.
Este apacible golfo, carente de olas, es el refugio en el que nacen miles de sardinas y otras especies pequeñas, y los peces más grandes vienen a alimentarse.
Entre los grandes
Con su piel tostada por el sol y una amplia sonrisa que nunca desaparece de su rostro, el legendario capitán Bobby McGuinness sostiene con toda certeza que Golfito, puerto donde nació y en el que reside, es tal vez el mejor lugar del mundo para practicar la pesca deportiva, y que nada tiene que envidiarle a tradicionales puntos pesqueros como Australia, Hawai o Panamá.
“Pescadores expertos y novatos pueden deleitarse extrayendo pargos, atunes, gallos, macarelas y los codiciados peces velas y marlines, también conocidos como agujas o picudos” añadió.
Con 30 años de experiencia en el mar, este costarricense, el único latinoamericano en la historia
que ha ganado un premio anual de la IGFA, es buscado por pescadores expertos y aficionados de todo el planeta para que con su “instinto” los guíe a los sitios donde están los mejores peces y ellos mismos puedan también inscribir un récord.
Todo en un lugar
El Pacífico sur de Costa Rica es reconocido por albergar el Parque Nacional Corcovado, pero también es un área que tiene una amplia oferta de destinos y actividades para todos los gustos.
Playa Pavones, a varios kilómetros de Golfito, en las cercanías de Panamá, es uno de los principales destinos del surf mundial, y es famosa por ostentar algunas de las olas más largas del mundo, que en un buen día los surfistas pueden montar durante más de dos minutos.
Más hacia el Golfo Dulce, aprovechando las tranquilas aguas, se puede disfrutar de la observación de aves o de una jornada de navegación en kayak, mientras que en tierra, decenas de pequeños hoteles ecológicos esperan a los visitantes con senderos entre las montañas para llegar a miradores con hermosas vistas de la bahía.
Con todos estos atractivos, y el trabajo de vecinos como McGuinness, Golfito y otras comunidades del Pacífico sur costarricense abren los brazos al turista ansioso de actividad y paz al mismo tiempo.










