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Cruce mortal

7/3/2012, 1:41 p.m.
Cruce mortal

El periplo al que debe enfrentarse un indocumentado cuando intenta cruzar la frontera no es para nada un juego. Hoy es mucho más difícil hacerlo que hace una década, y eso lo saben los que logran sobrevivir a esa odisea y los familiares de aquellos que lo intentaron en vano. Nos referimos a los que fueron detenidos, procesados y deportados y, por otro lado, a los que perecieron en el camino o “desaparecieron”, como se les denomina cuando nadie sabe sobre su paradero.

Los últimos que tuvieron noticias de ellos son los amigos y familiares que hoy los buscan. Pero ese trámite, que no existe en la burocracia de este país, es uno de los problemas más caóticos en el social colectivo de la inmigración indocumentada (ver páginas 6 y 7).

El desafío es más imponente de lo que parece y eso lo pudo comprobar un equipo de SemanaNews que viajó hasta Falfurrias (a casi 300 millas al sur de Houston) donde se encuentra el punto de inspección de la Patrulla Fronteriza. Esa es la zona por la cual los que ya se adentraron sin documentos - la primera batalla es el Río Grande – deben sortear a como de lugar las inmediaciones de ese centro de control de la migra.

Y lo hacen “sumergiéndose” en los ranchos privados cuyo único impedimento para no ingresar a ellos es una barda o cerca de metal fácil de sobrepasar para luego meterse a ese terreno hostil.

En ese lugar uno trata de entender por qué una persona arriesga su vida cruzando la frontera, especialmente la de Texas (muy diferente a la de Nuevo México o Arizona), donde la vida silvestre, el calor agonizante y el andar de los animales salvajes puede determinar el paso hacia el sueño de llegar al destino.

Durante nuestra incursión de pocos minutos en esa zona pudimos experimentar la pérdida del sentido de la orientación y por unos minutos insignificantes nos pusimos en la piel de un indocumentado.

En cada pisada el zapato se hundía entre la mezcla de tierra, arena y ramas. Y eso sin contar que la planta de los pies se calcinan por lo caliente del suelo. Las ramas de los árboles cortan el cuerpo por más que uno quiera esquivarlos o derribarlos.

La reflexión es pues casi instantánea: la única fuerza que necesitas para sobrellevar tamaño desafío es tener en mente que lo que estás haciendo lo haces únicamente por el bienestar de tu familia: el hijo o la esposa a la que dejaste atrás, el reencuentro con el padre al que no ves en años, o los sueños de tener una vida mejor.

Es un debate entre la vida y la muerte y por eso van nuestros respetos a ellos; a los que lo lograron y a los que no.

Por El Editor

jcastillo@semananews.com

Twitter: jcastillocas

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