Reportaje especial: en busca de desaparecidos
Marina Gil Enviada especial | 7/5/2012, 9 a.m.
Falfurrias.- El intenso calor que emana el Valle de Texas no calcina la advertencia que cuelga de los avisos en los ranchos vecinos. Hay cruces con flores multicolores que recuerdan que por allí murieron varias personas. Las múltiples inspecciones de la Patrulla Fronteriza en la carretera 281 y las historias de los habitantes del área de Falfurrias anticipan lo que encontramos.
Es un día cualquiera de junio y la tierra quema más que nunca. Aquí se aprecia la ruta de peligros que - aunque sea ya territorio estadounidense - deben enfrentar los indocumentados para esconderse de la migra.
Al observar los terrenos inhóspitos y llenos de peligros que decenas de personas recorren a diario, se entiende por qué muchos de ellos desaparecen o mueren en el intento.
El número de fallecidos o extraviados nadie lo precisa con exactitud. El único que se atreve a dar una cifra es Rafael Hernández, fundador del grupo Ángeles del Desierto en San Diego (California) que ha llegado a esta zona en busca de 35 inmigrantes que perdieron contacto con sus familiares cuando eran guiados por coyotes (traficantes de personas) o se dirigían a esa zona.
Hernández no está solo en esa causa, junto a él ha llegado un grupo de voluntarios de Houston.
Dificultades
Hernández, exmiembro del Cuerpo de Rescate de la Cruz Roja de México, carga un expediente con fotografías, copias de correos electrónicos y cartas de familiares de los desaparecidos. Lo acompañan también un hombre y una mujer de Louisiana que buscan a un amigo desaparecido en los alrededores. Es el día previo antes de empezar la búsqueda y los tres se reúnen con oficiales de la Oficina del Alguacil en el Condado Brooks y representantes de la Patrulla Fronteriza en la sede del Alguacil. Irónicamente, en el edificio contiguo se encuentra el centro de detención de las autoridades migratorias, donde se quedan los inmigrantes hasta 72 horas antes de ser trasladados a otros lugares. “Nosotros recibimos cientos de llamadas de personas de todas partes que están desesperadas porque no saben nada de sus familiares y están viviendo mucha angustia”, señala Hernández. “Queremos ver cuáles son las causas y qué podemos hacer para ayudar. Lo que buscamos es evitar muertes”, agrega.
La respuesta de las autoridades es que nadie puede ingresar a esos terrenos sin permiso de los rancheros por tratarse de una zona de propiedad privada. Para Hernández es la primera vez que enfrenta estas dificultades. En California les permiten dejar agua en el camino de los indocumentados y en Laredo (Texas) han realizado la búsqueda acompañados de oficiales del Alguacil.
“En Laredo encontramos cinco personas y en el área de California son alrededor de 25 a 30 los que encontramos por año, algunos con vida, otros, desgraciadamente, ya fallecidos”, admite.
El grupo Ángeles del Desierto fue fundado en 1997 cuando Hernández decidió ir en búsqueda de personas atrapadas en una tormenta de nieve en la montaña “La Rumorosa” en California. Allí encontró un grupo de 20 personas y fue entonces que surgió su deseo de salvar vidas. Para eso fue sumando voluntarios para su organización con base en San Diego. En Falfurrias, el desenlace no era el que esperaba Hernández.














