Reportaje especial: ¿Por qué desaparecen?
Marina Gil Enviada especial | 7/5/2012, 10:38 a.m.
Falfurrias.- La última vez que Melesio Reséndiz García tuvo contacto con sus familiares en México fue el sábado 2 de junio. Desde entonces no saben nada de él, como tampoco de Daría López, Mario Catalán, Bernardo Olaya, Carol Ramírez y otros desparecidos en la ruta llena de inmensos peligros que son mayormente desconocidos para una gran parte de los que cruzan hacia este lado. Para buscar a Melesio García, un par de amigos de él se unieron en Houston a Rafael Hernández, fundador de Ángeles del Desierto, en conjunto con el grupo de voluntarios que partieron desde esa ciudad a Falfurrias.
“Mi amigo se extravió hace tres semanas, venía del estado de Guerre- ro (México) en busca de una mejor vida, allá dejó a su esposa y la últi- ma vez que se comunicó con ella fue para avisarle que ya había cruzado la frontera por McAllen y que se dirigía a Houston”, explica Iván Quintana, amigo de la familia del desaparecido.
“Cuando iba en camino estuvo tex- teando con su cuñada en California y de pronto desapareció y ya no se vol- vió a comunicar más”, agrega.
Lo peor de todo es que los familiares no saben si está con vida en algún lado o falleció en el camino.
“Es algo muy fuerte lo que se siente, solo puedes conocer ese sentimiento cuando lo vives de cerca, lo peor es que no se puede hacer nada, solo buscar y tener esperanzas de que aparezcan, es duro no encontrarlos o no tener su cuerpo y una tumba dónde llorarles”, señala Lizete Quintana, la esposa de Iván.
Para los Quintana, muchos indocumentados arriesgan su vida porque nadie les advierte los peligros reales a los que se van a enfrentar. Ellos han buscado a su ser querido con diferentes departamentos de policía e inmigración con la esperanza de que lo hubieran detenido.
Lo último que supieron es que el coyote lo dejó en la carretera 281 y la calle Las Cuatas, la vía donde los indocumentados en su mayoría inician el último tramo de su peligrosa travesía para escabullirse del punto de revisión, de la avioneta que vigila los aires y de los oficiales de la migra que patrullan el área. Fue el mismo guía quien llamó a la familia de Resendiz diciéndoles que falleció en el camino y lo tuvieron que dejar, después se volvió a comunicar para decir que lo abandonaron cuando comenzó a sentirse mal, a vomitar y se cayó en el camino. Hasta ahora sus familiares siguen buscándolo.
Desde Houston
El grupo de jóvenes de Houston que se unió a Ángeles del Desierto en la misión de búsqueda está liderado por Marianela Acuña, una venezolana que nunca imaginó lo difícil que podría resultar una ruta como esa.
Ella se vinculó a la búsqueda porque desde hace meses inició la recopilación y documentación de historias de abusos contra indocumentados. “Supimos de dos jóvenes que fueron deportados y cuando quisieron regresar, uno de ellos murió en el camino, por eso quisimos saber qué pasa realmente y si nosotros podemos ayudar de alguna manera a salvar vidas o llevar esperanza a sus familiares”, dijo.
os jóvenes que la acompañaron también se mostraron sorprendidos por los peligros que enfrentan los indocumentados. Para Ángeles del Desierto, establecer su base en Houston para ayudar en la búsqueda de los desaparecidos es importante y necesario.












