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¿Qué nos pasa?

José Luis Castillo | 7/25/2012, 1:35 p.m.
¿Qué nos pasa?

La muerte de 12 personas mientras disfrutaban de una película en Colorado a manos de un “desequilibrado letal”(sin dudas) y no mental (porque si no lo tildan de enfermo y no lo condenan a la pena máxima) demuestra que en nuestra sociedad existen personas de todo calibre, de la más perversas.

No existe explicación lógica de una acción cobarde en contra de inocentes que acudían a pasar un par de horas de esparcimiento a la premier de una de las películas más esperadas del verano.

Cómo es que ahora un padre de familia puede estar tranquilo sabiendo que la violencia ha escalado a puntos antes impensables. Y quizás para un sector, ínfimo, la última matanza de Aurora - que ha dado la vuelta al mundo- sea un acto vandálico más. Otros están enfadados con el sistema que permite que las armas de fuego y las municiones sea tan accesibles como comprar una botella de licor en la tienda de la esquina.

Lo que sí ha desencadenado es una catarsis social que ha convertido a ese acto de cobardía visceral en un elemento para armarse hasta los dientes tanto o más que el autor de la masacre en mención.

Sí, aunque parezca irrazonable. Las ventas de armas en el estado de Colorado se elevaron sensiblemente tras la tragedia que dejó además cerca de 60 heridos.

El incremento es de más del 40% de las ventas de armas y municiones desde el viernes pasado.

Otro detalle: aumentó el número de personas que buscan entrenamiento para obtener un permiso para portar armas, legal en todos los estados, menos en Illinois.

Es que es muy fácil. Si usted no tiene antecedentes penales, la ley lo ampara, como ha sucedido con Holmes por ejemplo, quien pudo comprar cuatro armas, entre ellas un fusil semiautomático. Aquí no hay un examen psicológico previo para determinar la capacidad mental del que solicita ese permiso para portar un arma.

Y las municiones ni se diga. En internet puede adquirir todo el arsenal que desea sin restricciones de ninguna índole.

Es por eso que las leyes convierten a Estados Unidos en un país más expuesto a las matanzas que el resto del mundo.

A tres meses de las elecciones, ¿algún político se atreverá a enfrentar al poderío que tienen los fabricantes de armas de fuego? Y si alguien se atreve ¿podrá tener éxito?

Hay demasiados intereses, especialmente cuando los fabricantes de armas son uno de los grupos que más aporta a las campañas políticas de este país. Aquí cae como anillo al dedo aquella frase del poeta e historiador alemán Friedrich Schiller:

“Entre el ruido de las armas las leyes no se pueden escuchar”.

Por El Editor

jcastillo@semananews.com

Twitter: jcastillocas

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