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Pronta solución

José Luis Castillo | 6/7/2012, 9:06 a.m.
Pronta solución

En las últimas semanas hemos conocido a través de los medios de comunicación las historias de hispanos (la gran mayoría) que trabajan en el área de la limpieza. Son más de 3,200 – y forman parte de un sindicato - los que se dedican cada tarde a efectuar sus quehaceres, cuando las oficinas de las grandes multinacionales y los colegios y centros educativos de la ciudad están casi vacías.

Ellos laboran bajo contrato para empresas que a su vez ofrecen sus servicios a las grandes compañías de una ciudad como Houston que se jacta de ser la sede de varias petroleras del mundo donde se registran millones y millones de dólares en ganancias anuales.

Por ejemplo, la gigante JP Morgan Chase generó más de 8,500 millones de dólares en ganancias el año pasado. Y aunque es exagerarlo decirlo, creemos que la analogía debe servir de algo: para que un empleado de limpieza gane el equivalente de una hora de lo que esa empresa alcanzó en 2011, tendría que trabajar 100 años. Lo que ellos exigen es que de su salario actual de $8.35 la hora, se aumente en el transcurso de dos años a más de $10 la hora.

Recordemos que el máximo número de horas laborables que estos empleados reciben no supera las seis horas diarias y en muchos casos menos.

Por eso los vemos con pancartas en mano merodeando las calles de los barrios más exclusivos para exigir un aumento salarial y la negociación de un nuevo contrato laboral.

Quizá usted conozca a mucho de ellos, o a lo mejor usted trabajó en una de esas posiciones en algún momento de su vida. Ser empleado de servicio, portero, jefe de mantenimiento, conserje y hasta limpiador de vidrio merece todo el respeto del mundo.

Percibir un sueldo promedio de $8,600 y pico al año no es suficiente para mantenerse ni uno mismo. La necesidad obliga a estos empleados a resolver de mil maneras – y con varias “chambas”- el sustento de sus familias, a proveer el pan diario gracias al sudor de su frente.

Hasta el cierre de edición, el sindicato que los agrupa había anunciado una huelga escalonada y protestas para presionar a que las grandes corporaciones cedan.

Esta es la tercera oportunidad de negociación contractual desde que se fundó la filial de SEIU Local 1 en Houston. La primera fue en 2006, cuando se fueron a huelga. La segunda ocurrió en 2009. Hoy, en 2012, los que empuñan la escoba y llevan los líquidos de limpieza deben luchar, nuevamente, por una mejor condición salarial. Y aunque acciones como una huelga son necesarias, no debería suceder tan seguido. Más bien, debería reconocerse que merecen mayores beneficios.

Por El Editor

jcastillo@semananews.com

Twitter: jcastillocas

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