De Los Zetas a servidor de Dios
Laura M. Gómez | 6/26/2012, 10:51 a.m.
Houston.- Por varios años Jerry Villareal estuvo ahogado en el mundo oscuro de la organización criminal mexicana Los Zetas, hasta que su salvación vino por vía de una desconocida, en medio de un momento turbulento en su vida que lo llevó a la luz de Dios.
A la edad de 13 años decidió marcharse de su casa hacia un rumbo incierto en las calles de Matamoros, Tamaulipas (México).
“Tuve que empezar a delinquir para sobrevivir y a mi corta edad me enlistaron en las filas del Cartel del golfo y ahí, a base de violencia, acrecenté el índice de violencia en mi vida,” aseguró Villareal en entrevista con SemanaNews.
“A falta de mis padres, a falta de una guía espiritual empecé a cometer actos atroces, los cuales me fueron subieron de rango, me infiltré en el gobierno y al mismo tiempo fui una ficha clave del Cartel del golfo,” admitió Villareal, quien dejó en el ayer la vida criminal que llevaba.
El comienzo
Villareal, alias Zeta 23 aseguró que él mismo reclutó a 199 hombres para conformar el llamado Grupo Especial, que después se transformó al Élite, luego al Comando de la muerte y por último a Los Zetas.
Cuando Villareal cayó preso por primera vez, en 1999, Dios marcó su vida. Sin embargo, dijo, decidió ignorarlo y en cuanto salió de la cárcel se reintegro con la organización criminal.
“Fui un hombre considerado entre los enemigos públicos en los primeros lugares en México”,comentó Villareal, de 39 años.
“La Biblia dice que Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había perdido y yo estuve perdido, hoy he sido hallado por Dios”. - Jerry Villanueva.
El despertar
En su segunda vez en la cárcel Villareal era el encargado de la distribución de armas, drogas y alcohol del penal.
Era el 17de octubre del 2003 y se formó un motín, porque se había perdido una cantidad fuerte de dinero. Dentro de todo el caos, una desconocida lo buscó para darle “un mensaje divino, lleno de luz y esperanza”, que abrió sus ojos.
“Esa mujer buscó hablar conmigo en medio de la carnicería que estaba pasando dentro del lugar. Llevó la palabra de Dios que marcó y cambió mi vida para siempre y ahí fue cuando empecé a creer en Dios, en medio de ese acto ilícito y atroz”, aseguró Villareal.
El giro de 360º
Para el exzeta, no fue fácil alejarse de esa vida y asegura que aún recibe llamadas constantes de amenazas de muerte.
“Yo sé que voy a morir, pero no por manos de ellos. Yo le digo diariamente a los jóvenes que el diablo te ofrece fortuna, fama, riqueza, pero Dios te ofrece vida eterna.Yo no conozco a un narcotraficante que se haga viejo porque a todos los matan”, dijo.
El pastor Jerry, como es ahora conocido, se dedica a remendar algunos de los daños hechos por acciones pasadas, es capellán para el ejército mexicano y dice que va seguir predicando hasta el fin de sus días.










