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Serio delito


José Luis Castillo | 3/5/2012, 9:54 a.m.
Serio delito

No hay duda. En las próximas semanas saldrán a la luz más casos de fraude a la salud pública como el que se acaba de dar a conocer en Texas, considerado como el mayor caso de robo a cometido por una sola persona a un sistema de salud en la historia de EEUU.

Las autoridades han detenido y acusado a un médico de Dallas por orquestar una estafa de casi 375 millones de dólares al Medicare y Medicaid. Jacques Roy, de 54 años, y otras seis personas, se encuentran tras las rejas por participar en un plan de facturación fraudulenta.

Según el Departamento de Justicia de EE.UU., entre enero de 2006 y noviembre de 2011, Roy facturó a los seguros médicos antes mencionados por servicios de salud en hogares que eran innecesarios o que ni siquiera llegaron a realizarse.

El médico enfrenta un cargo de conspiración y nueve cargos de fraude. No es para menos. Con estos agravios, no sorprendería que existan bajo la lupa cientos de clínicas y centros médicos que se aprovechan del sistema y obtengan a través de trucos administrativos pagos por servicios inexistentes o fantasmas.

En el caso de Roy, las investigaciones para poder acusarlo han demorado años y han derivado en uno de los procesos que sentará como ejemplo para que los que negocian con la salud desistan de esas enredadas e intrincadas fórmulas para sacarle dinero a las arcas estatales y federales que, al final, salen del bolsillo del contribuyente.

Y mientras médicos inescrupulosos intentan sacarle provecho al sistema, una nueva dependencia del Departamento de Seguros de Texas (TDI, en inglés), creada hace poco más de un año para informar a la población sobre las opciones en cobertura médica, cerrará sus puertas el próximo mes de abril.

¿La razón? Falta de fondos. La agencia, denominada Programa de Asistencia de Salud al Consumidor (CHAP, en inglés), fue concebida tras la firma en 2010 del Acta de Protección y Cuidado al Paciente por el presidente Barack Obama. Entonces se contrató a un reducido número de empleados para que se hiciera cargo de las dudas que los pacientes pudieran tener sobre las opciones existentes en cobertura médica.

CHAP ha resuelto, según el TDI, más de 5,600 casos de cerca de 8,900 llamadas telefónicas de usuarios que en su mayoría pedían información básica para asegurar a los suyos. ¿Quiénes lo hacían? Los menos favorecidos. Pero los fondos de 2.8 millones de dólares están por esfumarse y sólo operarían hasta el 14 de abril.

Es paradójico que un servicio indispensable para la población tenga que ser clausurado por falta de fondos en tan poco tiempo y, sin embargo, a doctores sin ética profesional como Roy, que con el fraude se enriquecen, la justicia demore años en procesarlo.

Por El Editor

jcastillo@semananews.com

Twitter: jcastillocas