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Visita necesaria


José Luis Castillo | 3/26/2012, 3:24 p.m.
Visita necesaria

Benedicto XVI inicia su primera visita a un país de lengua española de América Latina, en México, ensangrentado por una guerra contra el narcotráfico que deja más de 50,000 muertos en cinco años, y luego irá a Cuba, donde la Iglesia católica se ha convertido en el interlocutor privilegiado del gobierno comunista.

El Papa tendrá una agenda pública reducida, a un mes de cumplir 85 años, en esta visita a cinco ciudades: Silao, León y Guanajuato, Santiago de Cuba y La Habana, del 23 al 28 de marzo, la segunda a América Latina en 7 años de pontificado, tras la realizada en 2007 a Sao Paulo, Brasil.

El Papa alemán, que ha concentrado sus peregrinajes en Europa con 16 visitas, pagará así una deuda con los católicos de América Latina, que son poco más de un cuarto del total mundial y entre quienes su figura despierta menos emoción que la de su predecesor, Juan Pablo II.

En México, el Papa deberá encarar el principal desafío que enfrentan los latinoamericanos: la violencia desatada por la droga, tanto por los poderosos y sanguinarios cárteles de México y Centroamérica, como por el consumo, sobre todo de pasta base de cocaína, en el resto de la región, que provocan decenas de miles de muertos por año.

Joseph Ratzinger deberá pues dirigirse con mucha claridad a los narcotraficantes mexicanos que pretenden ser católicos y que sin embargo son artífices de gran parte de la violencia.

Este flagelo del narco negocio afecta a todo el continente. En Cuba se espera que el Papa sea firme en su discurso en contra del régimen, donde quedan aún unos 50 presos por motivos políticos.

Por eso en México, por ejemplo, la Iglesia ha solicitado tregua a los carteles durante la visita papal y se habla de rechazo de cualquier interpretación electoral de la llegada de Ratzinger.

Mientras que en Cuba la misma Iglesia ha pedido al Gobierno que no permita desvanes que puedan deslucir tan importante visita.

Pero más allá de la búsqueda de la bendición papal de mandatarios y políticos, el viaje de Benedicto XVI debe ser aprovechada como un acto a la reflexión y a la cordura en dos naciones con problemas diferentes pero serios. La única salida es la reconciliación, sin duda.

Por El Editor

jcastillo@semananews.com

Twitter: jcastillocas