¿Víctimas y culpables?
José Luis Castillo | 5/9/2012, 4 p.m.
Durante su última campaña proselitista (antes del bochornoso papel que hizo a nivel nacional cuando se lanzó como candidato presidencial), el gobernador de Texas, Rick Perry, insinuó que una de las prioridades de su gobierno debía ser identificar y castigar a los empleadores que contrataran a indocumentados “porque estaban violando la ley”.
Sin embargo cuando inició la sesión legislativa su prioridad cambió y en su lugar incitó a sus partidarios a eliminar las “Ciudades Santuario” en todo el estado, que según él protegía a los indocumentados, y de las cuales no pudo nombrar una sola.
¿Por qué ese cambio repentino? ¿Será que si procedía con la primera iniciati- va podía exacerbar los nervios de los más acaudalados del estado que son tam- bién los más generosos al momento de meterse la mano al bolsillo?
Hace unos días, Perry escribió una carta al presidente Barack Obama recla- mándole sobre la falta de seguridad en la frontera y, más aún, acerca de un informe donde se indica el incremento en el número de menores extranjeros – principalmente mexicanos y centroamericanos - que llegan solos a este país.
Perry urge a Obama a que actúe y envíe de regreso a sus lugares de origen a esos menores porque “incita a que cientos más intenten el cruce ilegal de la frontera”.
El tema es serio y merece toda la reflexión posible, pero debe hacerse con tino para buscarle una solución porque militarizar la frontera o llenarla de equipo técnico de última generación sería sólo una opción.
La semana pasada, durante un debate televisado entre los aspirantes al pues- to vacante que deja la senadora por Texas, Kay Bailey Hutchinson, la mayoría de los candidatos republicanos coincidieron en que antes de buscarle una solu- ción a los millones de indocumentados, primero habría que reforzar la frontera.
¿Y después qué? ¿Y los inmigrantes que viven en las sombras? La sugerencia es pura retórica y parece que no saben cuál es la solución o, en todo caso, no quieren hacerlo por conveniencia política.
Un ejemplo de esa apatía por buscar una salida al problema se refleja en los comentarios vertidos por el candidato de origen cubano Ted Cruz cuando seña- la que los indocumentados han cometido un delito por estar aquí de forma ilegal. Y que sus niños, indocumentados, son “víctimas de esa tragedia” y que “aunque no lo sepan, también han cometido un delito”. Es decir ¡víctimas y culpables! Y lo dice un abogado que además fue subprocurador de Texas.
No existe un remedio para los indocumentados, de acuerdo a lo que piensan y dicen algunos candidatos y funcionarios públicos.
Por El Editor
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