Trabajadores de limpieza dispuestos a iniciar huelga
Marina Gil | 5/30/2012, 2:25 p.m.
Audio clip
Marisol Quintana
Houston.- Marisol Quintana y Hernán Trujillo marcharon con sus zapatos en la mano en el centro de la ciudad y están dispuestos a luchar por sus derechos como trabajadores de limpieza con diferentes medidas de presión, incluso la huelga.
Ellos son parte de los 3,200 intendentes que representa la Unión Internacional de Empleados de Servicios (SEIU, en inglés) que suspendieron las negociaciones con varias compañías contratistas de Houston al no llegar a un acuerdo de aumento salarial.
Los afectados protestaron frente a diferentes edificios corporativos para decirles a los altos ejecutivos que presionen a las compañías contratistas y ofrezcan mejores sueldos para sus trabajadores de limpieza.
Audio clip
Hernan Trujillo
Salario mínimo
Quintana gana menos de 9,000 dólares al año por lo que tiene que trabajar dos o tres turnos y así mantener a su hija de 10 años y a su hermano con necesidades especiales, relató.
“Lo que queremos decirle a los altos ejecutivos de estas corporaciones es que al menos por un día se pongan en nuestro zapatos y que vean que los sueldos que nos dan las compañías que ellos contratan no nos alcanzan para vivir; la leche está más cara, la gasolina y nuestro salarios siguen en $7.25 la hora y trabajando part time (medio tiempo)”, dijo.
Ella se dedica a esa labor desde hace seis años y en el 2006 participó en las manifestaciones con las que se consiguió un mejor contrato y prestaciones.
“Desde entonces hemos estado con un contrato, con beneficios para los trabajadores, con pago de vacaciones, aseguranza (seguro médico) y ahora prácticamente nos quieren dejar solo con nuestro pago mínimo y eso no es justo” refirió.
Sin acuerdo
Hernán Trujillo trabaja desde hace cinco años en el área de limpieza y con ese salario tiene que mantener a sus padres que están enfermos y necesitan tratamientos médicos.
“El sueldo que tenemos no nos alcanza ni para nuestras necesidades básicas, a veces tiene que decidir uno si comprar las medicinas o pagar recibos; yo no puedo ni tener un carro porque no puedo comprármelo”, comentó el inmigrante mexicano.
“Queremos que los directivos de las grandes compañías se pongan en nuestros zapatos”, agregó mientras caminaba frente a uno de los edificios ubicado en la cuadra 600 de la calle Travis.
“Ellos quieren regresarnos a ganar el salario mínimo. No hubo acuerdo en las negociaciones y estamos dispuestos a seguir luchando”, expresó.










