El 47 por ciento
José Luis Castillo | 9/19/2012, 1:54 p.m.
Esa es la cifra que ha dado la vuelta al mundo. Es, según el candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, el porcentaje de estadounidenses que recibe alguna clase de ayuda gubernamental y el cual no votaría por él sino más bien por Barack Obama. ¿Por qué? Porque esa porción de la población “vive del gobierno”, es decir, recibe cierto tipo de subsidio o no se le deducen impuestos.
La desafortunada frase se la dijo Romney a un grupo de acaudalados (ver más en página 9) durante una velada para recaudar fondos en el estado de Florida. Usted lector ya debe estar enterado del video que se coló en internet y que podría pasarle factura a los republicanos porque no sólo está en juego la presidencia sino también el control de la Cámara de Representantes, que actualmente poseen.
Pero analicemos. Esa “casi mitad” de la población no paga impuestos porque está exenta de hacerlo, ya sea porque sus ingresos anuales son menores a los que exige la ley o porque se encuentran en algún tipo de programa social que los beneficia, como podrían ser los menores con ciertas discapacidades físicas o las personas de la tercera edad.
A este grupo, al que se ha jubilado, por ejemplo, se le excluye de impuestos en un buen número de provisiones bajo el Seguro Social.
Las familias de bajos ingresos reciben créditos tributarios por cada niño bajo su amparo. Y ni hablar de los otros créditos a los que son elegibles, como programas de ahorro para la jubilación o sin ir tan lejos los créditos tributarios que se aplican a los hijos que cursan la universidad. ¿Qué dicen de los militares en combate o que están en pleno servicio de sus funciones? A ellos se les congela todo tipo de impuestos, incluso el pago de la hipoteca, si es que son propietarios de inmuebles, hasta que regresan a la vida civil.
Es decir, hay una lista de provisiones inmensa que se encuentran dentro del marco legal porque fueron aprobadas con la venia de ambos partidos políticos en las últimas décadas.
Romney con sus declaraciones le ha dado una bofetada al grupo que más se hace presente en las urnas.
Sea como fuere, las frases del candidato republicano han ofendido a gran parte de la población y han puesto en riesgo a la campaña política de la oposición que deberá hacer magia (y algo más) para poder revertir el daño causado por Romney. Es que no se puede relegar a la mitad de la población cuando se pretende ser presidente. Así no.
Por El Editor
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