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Perseverancia ante los desafíos

Hernán Gabriel D. | 9/21/2012, 5:05 p.m.
 Perseverancia ante los desafíos
El chef Saúl Ortiz tomó una negativa de trabajar en la cocina a los 17 años como un reto personal. Aprendió, perfeccionó sus conocimientos y hoy es uno de los más premiados en su profesión. |

Houston.- Corría el año 1988. Oriundo de Ciudad de México, Saúl Ortiz tenía 14 años de edad. Su familia había decidido emigrar “al Norte” y él pronto se encontró en Reno (Nevada), tratando de adaptarse a una nueva cultura, un nuevo idioma y un nuevo país. Sin perder tiempo entró a la secundaria y allí una clase de cocina fue su mejor aliada para sobrellevar el shock que le produjeron todos esos cambios.

A sus 17 años obtuvo su primer trabajo en un restaurante, como bus boy. A pesar de sus ansias por aprender, no lo dejaron trabajar en la cocina porque “era muy niño”. Para él, esto se convirtió en un desafío personal: conocer el negocio era su objetivo.

Tiempo después, uno de sus hermanos le consiguió un trabajo en el buffet del casino Atlantis, uno de los mejores de Reno. Fue en ese lugar donde aprendió “a ser consistente y hacer las cosas bien hechas”, según recordó en entrevista telefónica con SemanaNews.

A los 4 años de trabajar ahí, ya era supervisor de línea. En total trabajó 7 años en el Atlantis, donde gracias a su actitud proactiva fue aconsejado y ayudado por varios de sus colegas.

Etapa de crecimiento

El próximo paso en la historia de Saúl fue ir descubriendo uno a uno los secretos de la cocina asiática y europea, su refinamiento, ingredientes y presentación. Su pasión por la cocina lo llevó a comprar libros, investigar y averiguar por su cuenta. Su aula de aprendizaje estaba entre sartenes y salsas, y su maestro constante se materializaba cada vez que aprendía de sus errores.

Así aprendió no solo lo relacionado con la cocina, sino del negocio del restaurante en sí. El sentido de responsabilidad ya lo tenía, lo aprendió de sus padres. El toque final vendría con las palabras de un chef alemán, quien le dijo que lo único que le faltaba era “conectarse con sus orígenes”, con los sabores que tenía en la memoria.

Éxito en Las Vegas

Saúl se fue a Las Vegas y siguió sumando experiencia en la comida mexicana a través del restaurante Pink Taco. Ortiz le dijo al chef que quería “buscar sus orígenes” y aprender sobre la comida de su país.

Entonces conoció a quien sería su “mejor influencia”: El chef Sandoval.

“Richard Sandoval es el mejor representante de la comida mexicana en el mundo”, dice Saúl Ortiz. “Me ha contagiado su visión y ha sido mi mejor influencia. Él me enseñó la visión que debía tener y que todo tiene que ser auténtico, desde el chocolate Abuelita hasta el chile guajillo o el huitlacoche (hongo del maíz)”.

Inspirado, comenzó a trabajar para su mentor en su nuevo restaurante Isla. El Chef Sandoval impresionado con su dedicación y pasión por la comida mexicana lo promovió a Chef Ejecutivo. Con la dirección de Ortiz, Isla celebró el codiciado premio epicúreo de Las Vegas como “Mejor restaurante mexicano” durante tres años consecutivos.

“Revolucionamos la comida mexicana a tal punto que después llegaron otros de comida mexicana a Las Vegas”, recuerda Saúl, quien hoy en día es Chef Ejecutivo para Tacos y Tequila (T & T) dentro del Hotel Luxor.

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