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La lucha por sobresalir en su país adoptivo

La lucha por sobresalir en su país adoptivo
4 de Julio, fiesta nacional, una ocasión para celebrar el orgullo de formar parte de este país, que también ha sido forjado con el sacrificio, la entrega y el compromiso de aquellos que continúan persiguiendo el sueño de ser reconocidos como ciudadanos. |

Soñadores

Houston.- Como millones de jóvenes que fueron traídos por sus padres a Estados Unidos cuando eran muy pequeños, César, Isaac, Steven y Wendy han vivido en carne propia las dificultades que enfrentan los indocumentados, pero esto no los ha detenido para sobresalir en sus profesiones y en su comunidad.

Ellos pertenecen al llamado grupo de Soñadores o Dreamers, jóvenes que cuentan con un permiso legal para vivir y trabajar en Estados Unidos, algo que si bien es transitorio representa el sueño de sus propios padres, que un día llegaron aquí sin nada, ni siquiera sus documentos legales.

Los cuatro hablan con amor y orgullo de sus familias, que decidieron arriesgarlo todo para que ellos tuvieran mejores oportunidades de vida, aunque aun les falta un paso por cumplir para lograr la integración completa en esta, su patria adoptiva: que el gobierno les autorice el camino a la ciudadanía.

Los Dreamers celebran como cualquier ciudadano estadounidense el 4 de julio porque quieren a este país que les ha enseñado a amar y a ayudar a su comunidad.

Un ciudadano FIEL

César Espinosa llegó a Estados Unidos a los 6 años, ahora tiene 28, se graduó de ciencias políticas en la Universidad de Houston y por más de 10 años ha trabajado activamente en pro de los inmigrantes, en especial los jóvenes indocumentados.

A él lo hemos visto en marchas y manifestaciones públicas exponiendo su propia historia, la misma de millones que le rinden tributo al sacrificio y entrega de los que los antecedieron y que un día decidieron buscar un futuro mejor para su familia.

“Yo estoy viendo realizado el sueño de mi mamá. De alguna manera ella también era una Soñadora, porque cuando llegó aquí tenía 21 años. Ella fue una madre soltera que sacó adelante a sus hijos y les enseñó valores”, expresó.

Pero paradójicamente, los logros que hoy enorgullecen a este mexicano fueron en un momento de su vida el motivo de sus mayores desilusiones.

“A mi me tocó vivir situaciones muy frustrantes. Cuando me gradué de High School fui aceptado en universidades muy prestigiosas y cuando fui muy contento a preguntarle a los consejeros de mi escuela lo que tenía que hacer para seguir adelante en el proceso me dijeron que no se podía hacer nada por mi estatus de indocumentado”, relató.

Embargado por la impotencia de saber que aunque tenía las ganas, la capacidad y las cualificaciones necesarias no podía avanzar,

Espinosa empezó a cuestionar su vida y su suerte, pero luego reflexionó y concluyó que todo pasa por una razón, y decidió que no solo debía seguir adelante, sino además luchar por otros que se encontraban en su misma situación.

Ese momento marcó el inicio de FIEL (Familias Inmigrantes y Estudiantes en la Lucha), una organización en la que Espinosa ha puesto su corazón y su trabajo y que tiene como principal objetivo el lograr que los estudiantes indocumentados puedan legalizar su estadía en este país. Y aunque las satisfacciones en su labor como activista han sido muchas, como el haber participado activamente en marchas, protestas e intervenciones ante importantes personalidades, entre ellos el presidente Barack Obama cuando era senador por Illinois y al hijo de Martin Luther King, y el haber visto materializada la orden ejecutiva de Acción Diferida en el 2012, Espinosa siente que su sueño solo se hará realidad cuando logre su mayor anhelo: convertirse en ciudadano de los Estados Unidos.