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Un niño bilingüe tiene una visión más amplia del mundo

Un niño bilingüe tiene una visión más amplia del mundo
Una lengua es una cultura y para saber esto no hacen falta estudios que lo demuestren. Si a un niño, desde pequeño, se le expone a otras lenguas, también se le expone a otras culturas. |

Antes se creía que los niños bilingües sufrían trastornos como dislexia, lentitud en el aprendizaje del habla y escritura, pero ahora muchos de esos mitos se han ido enterrando tras los estudios que, cada vez más, muestran resultados que borran esas creencias.

Un niño bilingüe es un niño que, a la larga, tiene una visión más amplia del mundo y puede sumergirse en varios universos culturales y sociales, gracias a lo que conlleva saber más de un idioma.

Una lengua es una cultura y para saber esto no hacen falta estudios que lo demuestren. Si a un niño, desde pequeño, se le expone a otras lenguas, también se le expone a otras culturas.

La lengua no es solo una manera diferente de comunicarse, es un mundo con características y personalidad propias. Un alumno mío me decía que, cuando hablaba español, se sentía más alegre, por ejemplo. Añadía que asociaba el idioma español con el optimismo. Esto demuestra que una lengua también afecta las emociones.

Un artículo en Scientific American por Melinda Wenner explica cómo el cerebro de un niño bilingüe funciona de manera diferente. Por ejemplo, añade que estos niños resuelven problemas complejos con más facilidad.

Otro artículo de la misma revista escrito por Erika Westley titulado La ventaja de ser billingue, menciona estudios que demuestran que los niños educados en una casa bilingüe son más creativos y pueden cambiar más fácilmente de una actividad a otra sin perder atención.

Otro estudio incluye que áreas del cerebro como la corteza frontal interior, que es responsable de las destrezas del idioma y pensamiento, están más activas en los niños bilingües, especialmente cuando hablan. También hay que añadir los efectos positivos que tienen a la larga el ser bilingüe como el retraso de la aparición de la enfermedad de Alzeimer.

Yo crecí en un ambiente bilingüe. Fui a una escuela inglesa donde también estudiábamos español y después me mude aquí, a los Estados Unidos. Las puertas que se abren cuando puedes hablar más de un idioma son innumerables.

Sin problema, he podido adaptarme a un país gracias a que hablaba la lengua y, además, al ser profesora de idiomas, mi mundo es aún mas rico pues comparto con mis colegas otros mundos en mi departamento de Lenguas Modernas donde, ya sea que se trate de chino, italiano, francés o árabe, todos podemos comunicarnos y compartir nuestra cultura ya que todos tenemos en común el inglés.

Uno empieza a preguntarse cómo se dice algo en otra lengua y por qué. Esto es también un claro efecto positivo del bilingüismo, la curiosidad que uno siente por conocer otros mundos.

En mi opinión, y en la de muchos, es una certeza que cuanto más sabe uno, mejor funciona en su mundo. Y las lenguas tocan todos los ámbitos de la vida.