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La misericordia, una virtud que clama a gritos su lugar en el mundo

La misericordia, una virtud que clama a gritos su lugar en el mundo
Póngase el filtro de la misericordia para tomar sus decisiones en este año electoral, en el que se disputan los puestos más importantes a nivel local y nacional. |

Houston.- Con el Miércoles de Ceniza millones de católicos dieron inicio a la Cuaresma, un período de reflexión y penitencia de 40 días antes de la Semana Mayor, o Semana Santa, la celebración más importante del año para los fieles de esta religión, unos 1,254 millones alrededor del mundo.

Aunque para muchos de los que crecimos en la tradición católica el significado de estas celebraciones se ha difuminado y en algunos casos hasta tergiversado, esta es una buena ocasión para volver a revisarlo, en especial en un año que el máximo jerarca de la Iglesia católica, el papa Francisco, declaró como destinado a la misericordia.

Ahora bien, sustraída de cualquier afiliación religiosa, la misericordia es una virtud que clama a gritos su lugar en el convulsionado mundo que vivimos hoy en día.

La imagen de un niño muerto en la playa mientras huía con su padre de la guerra en su país, la de una madre angustiada que es separada de su familia por una deportación, la de miles de refugiados que encuentran cerradas las puertas ante su petición de asilo, la d eun grupo de padres que no desisten en su intento por conocer el paradero de sus hijos desaparecidos y la de millones de niños que mueren a causa del hambre y la guerra son pruebas fehacientes de esa incapacidad de compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenos.

Todos nos hemos aterrado con esas imágenes y nos hemos rasgado las vestiduras con lo “malo que pasa en el mundo”, pero la pregunta que deberíamos hacernos aprovechando la Cuaresma es ¿y qué hemos hecho nosotros al respecto?

De manera automática a muchos nos pasará por la mente una que otra obra de misericordia que hemos realizado, y eso está bien, pero también es bueno hacernos un examen de conciencia en relación con la facultad que activa o pasivamente hemos dado a quienes tienen el poder de cambiar e influir en la vida de millones de personas.

Para quienes no se han dado cuenta de lo que se está hablando es del voto y de la responsabilidad, o irresponsabilidad, con la que muchos nos acercamos a las urnas para elegir a quienes nos representan.

Tómese el tiempo para conocer las propuestas de los candidatos, no se deje guiar por los apellidos, los colores o las simpatías de los medios hacia los mismos. Póngase el filtro de la misericordia para tomar sus decisiones en este año electoral, en el que se disputan los puestos más importantes a nivel local y nacional.

Cuando metemos la papeleta u oprimimos el botón a favor de algún candidato es nuestra conciencia la que vota. ¡No permitamos que otros sean los que decidan por nosotros!

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